Capítulo II
Esa misma noche él volvió a lomos de un caballo negro con las dos patas delanteras blancas,junto a él traía a otro caballo blanco totalmente. Supuse que era para mi. Cuando llegó se bajo de un salto y me tendió su mano para ayudarme a subir, a lo que la rechacé y subí
-Creo que tengo la suficiente fuerza como para subirme yo sola- Dije de forma burlona y él se quedó callado.
Tras acomodarme en el caballo el miró el horizonte
-Debemos irnos ya,tardaremos dos días hasta llegar, si llevamos un buen ritmo llegaremos por la mañana, si no por la tarde o incluso por la noche- Dijo de forma algo severa.Yo asentí.
Cogí las riendas e hice que el caballo comenzase a caminar, fui apresurando su paso. y relajé las riendas cuando el caballo iba bien.Suspiré.
-¿Dónde dormiremos?-
Pregunté curiosa y él me miró serio, como siempre.
-Esta noche tendremos que dormir fuera. Aunque haga frío-
Respondió a lo que yo me quedé callada,no me aconstumbraba a la idea.Al final le respondí.
-¿No podríamos alquilar una posada solo por una noche?- Dije tímidamente
-¿Prefieres comer o dormir en un lugar calentito?-
-Comer...- Susurré -Tengo varios peniques...¿Habría?- Se los ofrecí
-No...No son suficientes- Me los devolvió -Si quieres podríamos ir al mercado, apenas está a dos manzanas,compraremos un par de cosas, y ya buscaremos comida por el bosque o algo-
Asentí algo desconfiada.
Poco a poco caía el sol, aunque fuimos. El mercado ya casi cerraba. Compramos lo más barato que había; leche, huevos y pan. Yo deseaba que comprase algo de carne. Pero valía demasiado cara. Volvimos a caballo.Acampamos junto a un río, donde él dejó beber agua a los caballos y los soltó. Encendimos un fuego, y yo me tumbé en el suelo jugando con el fuego. Observé como se levantaba y se iba hacia el río que apenas estaba a unos metros.Finalmente entró al río.El agua estaba helada.
-¿Estás loco? ¡¿Cómo se te ocurre meterte en el agua a estas horas?!- Dije alarmada -¡Vas a coger un buen resfriado y...-
El me calló con la mirada
-Sé lo que hago- Susurró.
Vi como se acercaba a unas rocas, que estaban en la arena dentro del río y metía las manos por debajo,así sacó dos peces de mediano tamaño. Salió con una media sonrisa y los dejó junto al fuego. Se quitó la camiseta dejándola secar
-Estoy seguro de que esto no lo comes todos los días- Dijo burlón y orgulloso. Limpió un poco el pescado y lo puso al fuego. Cuando los sacó yo me lo comí con ansia y él me sonrió tranquilo. Tras comérmelo bostecé con sueño.
-Duérmete, mañana madrugaremos-
-¿Tú no dormirás?-
Negó con la cabeza
-Prefiero vigilar- Respondió colocándose su camiseta ya seca. Me acosté en el pasto seco. Mi caballo se acercó a mi,me tapé la cara, para que no me pisase.Pero me sorprendió su reacción, se hecho a mi lado, a lo que yo me acurruqué en su cuello con una sonrisa y le abracé. Me terminé durmiendo. El chico se quedó vigilando y me hechó una manta por encima, para que no pasase frío.
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sábado, 22 de febrero de 2014
CAPÍTULO I: 'EL AULLIDO' [TEXTO ESCRITO POR MI]
Capítulo I.
Despierto en medio de una noche fría y oscura. Me levanto descalza,en silencio, me acerco hacia la ventana y cuidadosamente apoyo los codos sobre el alféizar pensativa, hundida en mis pensamientos. Agito la cabeza, desconcertada y confusa, tratando de salir de ellos aunque no lo consigo. Miro el bosque, perdiendo mi mirada lentamente.De repente salgo de golpe de mis pensamientos desviando mi mirada hacia mis pies y luego, de nuevo, hacia el bosque. Era escalofriante oir el aullido de los lobos en una noche tan fría y oscura. Pero ese aullido,había sido muy...escalofriante, todos eran iguales, pero en algo destacaba este,sería la potencia,la forma de aullar o que...
Bajo las escaleras aun descalza y salgo al bosque,caminando lentamente, con un candil pequeño. Me siento bajo a un árbol con un libro entre mis brazos y me pongo a leerlo... De pronto lo cierro bruscamente y miro el cielo, miro delante mía y me encuentro a un chico de mi edad, más o menos, rondaría los quince o tal vez los dieciséis. Moreno, de ojos verdes. Le miro, con timidez y a la vez con serenidad. No le digo nada, me quedo callada, no me asustaba aunque tampoco me traía tranquilidad. El chico iba a decir algo, pero algo hizo que no lo dijese, entonces me lancé y pregunté con una voz tranquila:
-¿Qué te hizo venir aquí?¿Buscas algo de mi...o del bosque?-
El chico no respondió en seguida,tardó unos segundos. Por fin se decidió a hablar.
-No deberías de estar aquí...te están buscando,y no, no son tus padres- Dijo arqueando una ceja muy suave y levemente.
Me quedé pensativa tardando unos minutos en responder
-Y...¿por qué?- Respondí simplemente, con la mirada perdida
Se agachó frente a mi suspirando muy levemente
-No puedo saberlo...- Susurró haciendo que le mirase a sus ojos.Se levantó -Debo irme...volveré- Dijo y se marchó sin más,sin tiempo a que le pudiese preguntar nada.
Mi cabeza estaba hecha un lío. ¿Por qué me buscaban? ¿Por que no podía o no quería responderme? ¿Quién era él? ¿Cómo sabía que yo estaba allí? ¿Por qué había aparecido esta noche y no la anterior? ¿Tendría algo que ver ese aullido? Tragué saliva. ¿Debía hacerle caso,o era una trampa? Finalmente me levanté y volví a casa. Me senté en una vieja mecedora, meciéndome suavemente pensativa hasta quedar dormida.
Pasaron varios días hasta volverte a ver.Estaba sentada en el suelo,leyendo otro de mis libros,levanté la mirada y te vi, no pude evitar perderme en tus ojos, aparté la mirada y luego te volví a mirar
-Ya han dejado de buscarme?- Pregunté en un susurro
-No...- Dijo suavemente negando con la cabeza
-¿Cómo sabes lo que está pasando?- Dije, curiosa y a la vez preocupada.No me creía mucho que supieras todo eso.
-No deberías precipitarte y saberlo todo en un mismo día, debes esperar, el tiempo te lo dirá. Debes tener paciencia- Respondió agachado frente a mi.
Me quedé callada y bajé la mirada y luego la subí. Noté el tacto de sus dedos fríos acariciando mi mejilla,y entonces me respondió
-Viajo al Norte, no todos los días pero sí de vez en cuando, oí a los reyes hablar sobre tí-
-Pero...-
Me calló con un gesto.
-Ya te dije que no lo puedes saber todo en un día-
-Déjame ir contigo-
-No puedes...- Dijo cuando le interrumpí
-Por favor- Le mire,con tristeza, a lo que no pudo decirme que no. Asintió finalmente.
-Vendré a la noche a por ti- Dijo y se volvió a ir.
Despierto en medio de una noche fría y oscura. Me levanto descalza,en silencio, me acerco hacia la ventana y cuidadosamente apoyo los codos sobre el alféizar pensativa, hundida en mis pensamientos. Agito la cabeza, desconcertada y confusa, tratando de salir de ellos aunque no lo consigo. Miro el bosque, perdiendo mi mirada lentamente.De repente salgo de golpe de mis pensamientos desviando mi mirada hacia mis pies y luego, de nuevo, hacia el bosque. Era escalofriante oir el aullido de los lobos en una noche tan fría y oscura. Pero ese aullido,había sido muy...escalofriante, todos eran iguales, pero en algo destacaba este,sería la potencia,la forma de aullar o que...
Bajo las escaleras aun descalza y salgo al bosque,caminando lentamente, con un candil pequeño. Me siento bajo a un árbol con un libro entre mis brazos y me pongo a leerlo... De pronto lo cierro bruscamente y miro el cielo, miro delante mía y me encuentro a un chico de mi edad, más o menos, rondaría los quince o tal vez los dieciséis. Moreno, de ojos verdes. Le miro, con timidez y a la vez con serenidad. No le digo nada, me quedo callada, no me asustaba aunque tampoco me traía tranquilidad. El chico iba a decir algo, pero algo hizo que no lo dijese, entonces me lancé y pregunté con una voz tranquila:
-¿Qué te hizo venir aquí?¿Buscas algo de mi...o del bosque?-
El chico no respondió en seguida,tardó unos segundos. Por fin se decidió a hablar.
-No deberías de estar aquí...te están buscando,y no, no son tus padres- Dijo arqueando una ceja muy suave y levemente.
Me quedé pensativa tardando unos minutos en responder
-Y...¿por qué?- Respondí simplemente, con la mirada perdida
Se agachó frente a mi suspirando muy levemente
-No puedo saberlo...- Susurró haciendo que le mirase a sus ojos.Se levantó -Debo irme...volveré- Dijo y se marchó sin más,sin tiempo a que le pudiese preguntar nada.
Mi cabeza estaba hecha un lío. ¿Por qué me buscaban? ¿Por que no podía o no quería responderme? ¿Quién era él? ¿Cómo sabía que yo estaba allí? ¿Por qué había aparecido esta noche y no la anterior? ¿Tendría algo que ver ese aullido? Tragué saliva. ¿Debía hacerle caso,o era una trampa? Finalmente me levanté y volví a casa. Me senté en una vieja mecedora, meciéndome suavemente pensativa hasta quedar dormida.
Pasaron varios días hasta volverte a ver.Estaba sentada en el suelo,leyendo otro de mis libros,levanté la mirada y te vi, no pude evitar perderme en tus ojos, aparté la mirada y luego te volví a mirar
-Ya han dejado de buscarme?- Pregunté en un susurro
-No...- Dijo suavemente negando con la cabeza
-¿Cómo sabes lo que está pasando?- Dije, curiosa y a la vez preocupada.No me creía mucho que supieras todo eso.
-No deberías precipitarte y saberlo todo en un mismo día, debes esperar, el tiempo te lo dirá. Debes tener paciencia- Respondió agachado frente a mi.
Me quedé callada y bajé la mirada y luego la subí. Noté el tacto de sus dedos fríos acariciando mi mejilla,y entonces me respondió
-Viajo al Norte, no todos los días pero sí de vez en cuando, oí a los reyes hablar sobre tí-
-Pero...-
Me calló con un gesto.
-Ya te dije que no lo puedes saber todo en un día-
-Déjame ir contigo-
-No puedes...- Dijo cuando le interrumpí
-Por favor- Le mire,con tristeza, a lo que no pudo decirme que no. Asintió finalmente.
-Vendré a la noche a por ti- Dijo y se volvió a ir.
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